Hace unos días estaba escuchando a Bob Dylan , pero no a cualquier Bob Dylan , sino al Dylan de los comienzos, ese joven de voz rasgada y letras afiladas que cambiaron la música para siempre. Me sumergí en su disco "The Freewheelin' Bob Dylan" (1963), y ahí me encontré con dos clásicos que, aunque tienen más de 62 años , parecen escritos para el mundo de hoy: "Blowin' in the Wind" y "Masters of War" . Escuchando esas canciones, no pude evitar sentir una mezcla de admiración y frustración. Admiración, porque Dylan tenía (y tiene) esa capacidad única de poner el dedo en la llaga, de preguntar lo que nadie quiere preguntar y decir lo que muchos callan. Frustración, porque, ¿Cómo es posible que después de más de seis décadas, sigamos en las mismas? Guerras injustas, intereses ocultos, líderes que juegan con vidas humanas como si fueran piezas de ajedrez... y todo para beneficiar a uno...
La música nos emociona, nos transporta y nos cuenta historias sin necesidad de palabras. Es un lenguaje universal que trasciende fronteras, culturas y tiempos. Está en todas partes: en el susurro de las hojas, en el ritmo de las olas del mar y, como dice la famosa canción, en el viento. En La Música Está flotando en el Viento, exploramos aquellas canciones que me han dejado huella . Aquí no hay barreras ni géneros , solo la pasión por la música que nos acompaña en cada etapa de la vida