Syrinx Call Los orígenes de un proyecto único
Syrinx Call no nace como un proyecto más dentro del cruce entre lo clásico y lo progresivo. Surge de una inquietud: la necesidad del flautista alemán Volker Kuinke de encontrar un espacio donde la flauta dulce pudiera expandirse más allá de su rol tradicional. A su lado aparece Jens Lueck, productor, multiinstrumentista y arquitecto sonoro, cuya experiencia en el rock progresivo —especialmente junto a la cantante Isgaard y la banda Sylvan— aporta una dimensión contemporánea y experimental.
La unión de ambos da forma a un lenguaje musical que no se conforma con etiquetas. Syrinx Call es, ante todo, una búsqueda de identidad.
La música del proyecto se mueve en un territorio híbrido:
sonoridades medievales que evocan trovadores y bosques antiguos,
texturas clásicas que aportan solemnidad,
atmósferas new age que envuelven al oyente,
y elementos progresivos que abren puertas a la experimentación.
La presencia de Kuinke en álbumes de Eloy —Oceans 2, Timeless Passages, Visionary— deja claro que Syrinx Call no es un proyecto anclado en el pasado. Su flauta dulce, lejos de sonar como un instrumento escolar, se convierte en un vehículo expresivo capaz de dialogar con guitarras eléctricas, sintetizadores y paisajes sonoros contemporáneos.
Syrinx Call – Wind in the Woods
Un bosque sonoro lleno de magia
El disco Wind in the Woods es uno de esos trabajos que atrapan desde la primera escucha. Aquí, la flauta dulce de Volker Kuinke guía cada pieza, creando melodías que parecen surgir del corazón de un bosque encantado, donde lo medieval y lo progresivo conviven en perfecta armonía.
La voz de Isgaard y los primeros pasos
El álbum abre con tres canciones memorables: When Worlds Unite, The Minstrel’s Song y Belle Ame, todas interpretadas por la voz angelical de Isgaard. La atmósfera medieval envuelve cada nota, y en Belle Ame el violonchelo añade un toque clásico y melancólico que eleva aún más la emoción.
Entre lo oriental, lo progresivo y lo clásico
El viaje sonoro continúa con piezas como Magic Market, que aporta un aire oriental, o Des Kaisers Vermächtnis, narrada por Klaus Hoffmann-Hoock, donde las flautas y los teclados nos transportan a un relato solemne y lleno de historia. The Castle, por su parte, incluye la guitarra eléctrica de Peter Jordan, abriendo la puerta a un sonido más cercano al art rock progresivo.
En contraste, La Vie Oubliée muestra una delicadeza clásica de piano y flauta, mientras que Libertine’s Dance aporta frescura y dinamismo, mezclando influencias medievales, clásicas e incluso jazzísticas.
Voces que elevan el espíritu
Uno de los momentos más emotivos llega con Requiem for a Dream, donde resuena la voz de Martin Luther King con su celebre frase I Have a Dream junto al canto celestial de Doris Packbiers, esposa de Volker. Ella también participa en Syrinx Call, una pieza inspirada en la leyenda de la ninfa Syrinx y el dios Pan, cuya historia da nombre al proyecto.
Un cierre inolvidable
El álbum culmina con Both Sides of the Mirror, de aire casi religioso gracias a la combinación de flauta y violonchelo, y con The Place Where We Will Meet, donde Isgaard vuelve a brillar junto a la guitarra de Eckhard Kuinke y un solo final de Jan Petersen (Sylvan), que aporta un toque progresivo cercano al espíritu de Pink Floyd.
Cierre
Wind in the Woods es un álbum lleno de atmósferas y melodías hermosas, donde la flauta dulce se convierte en el alma de cada composición. Con influencias medievales, clásicas y progresivas, este disco se mueve entre lo terrenal y lo onírico, ofreciendo al oyente una experiencia mágica y única. Para los amantes de la música de mente abierta, y especialmente para los seguidores de Jens Lueck e Isgaard, es una obra imprescindible.

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