Morcheeba – “Otherwise”: la canción que convirtió un paseo en un recuerdo
Hay canciones que descubrimos y olvidamos al poco tiempo. Otras, sin embargo, aparecen en nuestra vida casi por casualidad y terminan quedándose para siempre. No porque fueran necesariamente las más famosas de un grupo, sino porque llegaron en el momento adecuado, acompañando una situación, un lugar o una etapa de nuestra vida.
Con Morcheeba me ocurrió precisamente eso.
Era 2003 y había salido a dar uno de esos paseos mañaneros con mi perro que tantas veces terminan convirtiéndose en pequeños momentos de desconexión. Llevaba los cascos puestos y escuchaba uno de mis programas de radio favoritos, una de esas emisiones que formaban parte de la rutina de mis mañanas.
Hacía fresco, aunque el sol empezaba a ganar terreno y la mañana invitaba a caminar sin prisa. De repente, el locutor dejó de hablar y comenzó a sonar una canción que consiguió captar inmediatamente mi atención.
No conocía demasiado a Morcheeba, pero aquella combinación de ritmos, guitarras y electrónica, acompañada por una voz femenina sensual y ligeramente melancólica, me atrapó desde el primer momento.
Aquel paseo cambió.
No sabía todavía que estaba descubriendo uno de esos grupos que terminarían formando parte de mi banda sonora personal. Poco después llegaría a mis manos Parts of the Process y comenzaría una relación musical con Morcheeba que continúa hasta hoy.
Morcheeba, música para dejarse llevar
La propuesta de Morcheeba siempre me ha parecido especialmente difícil de encasillar. El grupo británico consiguió construir un sonido en el que conviven el trip hop, el rock, el soul, la electrónica y el downtempo, creando una atmósfera que invita más a dejarse llevar que a escuchar de manera activa.
Hay algo hipnótico en sus canciones. Sus ritmos no necesitan imponerse y sus melodías parecen avanzar lentamente, creando un espacio en el que uno puede perderse.
Por eso temas como “The Sea”, “Rome Wasn't Built in a Day” o “Part of the Process” terminaron convirtiéndose para mí en compañeros habituales de aquellos paseos y de muchos otros momentos de tranquilidad.
Pero si tuviera que elegir una canción por encima de todas, no tendría ninguna duda:
“Otherwise”.
Parts of the Process: una puerta de entrada a Morcheeba
Publicado en 2003, Parts of the Process es un recopilatorio que reúne buena parte de la trayectoria de Morcheeba hasta ese momento. Para alguien que, como yo, estaba acercándose al grupo, era una magnífica manera de descubrir las diferentes caras de su música.
El álbum recoge algunas de sus canciones más representativas y demuestra cómo la banda había ido desarrollando ese particular equilibrio entre electrónica, soul, rock y trip hop.
Además, incluía dos temas inéditos: “What's Your Name”, con la participación del legendario rapero Big Daddy Kane, y “Can't Stand It”.
Pero para mí el verdadero descubrimiento estaba en otro lugar.
Porque mientras Parts of the Process me mostraba todo lo que Morcheeba había construido hasta entonces, había una canción que ya había conseguido quedarse conmigo de una manera especial.
“Otherwise”: una canción que parece hablar en voz baja
“Otherwise” pertenece al álbum Charango, publicado en 2002, y es una de esas canciones que no necesitan grandes artificios para transmitir emociones.
Desde sus primeros compases aparece esa atmósfera característica de Morcheeba: relajada, elegante, sensual y ligeramente triste.
La guitarra aporta calidez mientras la base rítmica mantiene ese groove pausado que tan bien domina el grupo. Y por encima de todo aparece la voz de Skye Edwards, delicada, envolvente y aparentemente frágil, aunque capaz de transmitir una enorme carga emocional.
Es precisamente esa combinación la que hace especial a “Otherwise”.
No estamos ante una canción que busque el impacto inmediato. Su efecto es mucho más sutil. Se va introduciendo poco a poco hasta que, casi sin darnos cuenta, terminamos completamente dentro de ella.
Melancolía, dudas y contradicciones
La canción posee además una dimensión emocional que va más allá de su sonido.
“Otherwise” parece hablar de esas contradicciones que forman parte de nuestra vida: las decisiones que tomamos, los caminos que dejamos atrás y todas esas posibilidades que alguna vez estuvieron delante de nosotros.
Hay una cierta sensación de duda y de nostalgia, pero no necesariamente de derrota.
Y ahí reside buena parte de su encanto.
Morcheeba consigue convertir esa sensación en música sin dramatizarla. La canción parece aceptar que la vida está llena de elecciones, pérdidas y caminos alternativos, y lo hace desde una serenidad que resulta casi reconfortante.
Quizá por eso funciona tan bien como música para la introspección.
Una canción asociada a un recuerdo
Con el paso del tiempo, he descubierto que muchas veces no recordamos únicamente una canción. Recordamos dónde estábamos cuando la escuchamos por primera vez.
En mi caso, “Otherwise” está inevitablemente asociada a aquellos paseos de la mañana, a los cascos puestos, a la radio sonando y a aquella sensación de estar descubriendo algo nuevo sin haberlo buscado.
Y eso es algo que la música hace como ninguna otra cosa.
Una canción puede quedar atrapada en nuestra memoria junto a una época, una persona, un viaje o simplemente una mañana cualquiera.
Años después, basta con escuchar los primeros acordes para regresar allí.
Por eso Parts of the Process es para mí mucho más que un recopilatorio de Morcheeba. Es uno de esos discos que terminaron formando parte de una etapa de mi vida y que, cada vez que vuelvo a escuchar, recuperan algo de aquel momento.
Y “Otherwise” sigue siendo mi canción favorita del grupo.
Quizá porque, más allá de su magnífica producción y de esa voz inconfundible de Skye Edwards, tiene algo que no puede medirse técnicamente: está unida a un recuerdo.
Aquel paseo de 2003 terminó hace mucho tiempo.
La canción, en cambio, sigue caminando conmigo.


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