Some Girls (1978): el renacer salvaje de los Rolling Stones
Lanzado el 9 de junio de 1978, Some Girls representa uno de los momentos más decisivos en la carrera de The Rolling Stones. En plena transformación de la industria musical, cuando el punk irrumpía con furia y la música disco dominaba las pistas de baile, la banda británica logró algo extraordinario: reinventarse sin perder su identidad.
Aunque quizá no sea el álbum más popular del grupo para el gran público, Some Girls posee una fuerza especial. Desde la primera escucha transmite urgencia, frescura y una energía casi juvenil que resulta sorprendente para un disco que roza ya el medio siglo de vida. Hoy sigue sonando vibrante, peligroso y absolutamente vivo.
Un regreso necesario
Tras la cima artística alcanzada con Exile on Main St., los Stones atravesaron un período creativo irregular. Trabajos posteriores como Goats Head Soup, It’s Only Rock ‘n Roll o Black and Blue no lograron el mismo impacto cultural ni crítico. El grupo necesitaba un golpe de efecto, y lo encontró mirando hacia las nuevas corrientes musicales sin renunciar a su ADN bluesero.
Some Girls es una demostración perfecta de la capacidad camaleónica de la banda. El álbum mezcla rock clásico con la crudeza del punk y la pulsión bailable del disco neoyorquino, capturando el espíritu caótico y hedonista del final de los años setenta.
Canciones como Miss You —impulsada por un irresistible ritmo disco y un saxofón hipnótico— demostraron que los Stones podían conquistar territorios ajenos y convertirlos en éxitos globales. De hecho, sería su último número uno en Estados Unidos.
En contraste, Beast of Burden ofrece un soul-rock elegante y emotivo, mientras que Far Away Eyes introduce un delicioso guiño country cargado de ironía. La intensidad urbana explota en Shattered y Respectable, donde el espíritu punk impregna riffs rápidos y actitud desafiante.
Nueva energía dentro de la banda
El disco también marcó la consolidación de Ronnie Wood como miembro oficial. Su química guitarrera con Keith Richards aportó frescura y dinamismo, complementando el liderazgo escénico de Mick Jagger y la solidez rítmica de la base clásica del grupo.
Grabado entre octubre de 1977 y marzo de 1978 en los estudios Pathé Marconi de París bajo la producción de los Glimmer Twins (Jagger y Richards), el álbum recuperó la esencia de banda tocando casi en directo, con pocos retoques y una energía cruda que recuerda a sus mejores años.
Polémica y cultura pop
Fieles a su reputación provocadora, los Stones no evitaron la controversia. La canción titular generó debate por sus letras irreverentes y hoy claramente políticamente incorrectas. Sin embargo, la mayor polémica llegó con la portada original: un diseño troquelado inspirado en anuncios vintage de pelucas donde los miembros del grupo aparecían caracterizados junto a celebridades como Marilyn Monroe, Farrah Fawcett o Judy Garland.
Las amenazas legales por uso no autorizado de imagen obligaron a retirar rápidamente las primeras ediciones y rediseñar la cubierta, un episodio que terminó alimentando aún más la leyenda del álbum.
Éxito comercial y legado
El impacto fue inmediato. Some Girls alcanzó el número uno en Estados Unidos y el número dos en el Reino Unido, vendiendo más de seis millones de copias solo en territorio estadounidense. Fue además nominado al Grammy como Álbum del Año, algo inédito para un disco de estudio de los Stones hasta ese momento.
Muchos críticos lo consideran el último álbum verdaderamente perfecto del grupo: un regreso triunfal que devolvió a la banda al centro del panorama musical y conectó con nuevas generaciones.
Un disco que nunca envejece
Para mí, Some Girls es mucho más que un álbum dentro de la discografía Stone. Es la prueba viva de su capacidad para sobrevivir a cualquier cambio cultural, reinventarse y mantener encendida la llama del rock and roll más auténtico.
Es un disco que acompaña viajes, noches interminables, celebraciones y momentos de introspección. Sus riffs, su actitud desafiante y esa mezcla única de diversión, peligro y emoción siguen resonando hoy con la misma intensidad que en 1978.
Si aún no lo has escuchado completo —y especialmente si nunca lo hiciste en vinilo— hazte ese favor: es el sonido del rock de los setenta en estado puro.
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